• 08 AGO 17

    1- ¿Qué son los ataques de pánico?

    Este artículo es una actualización de uno anterior publicado hace algunos años.

    ¿Qué pensaríamos si, en medio de una actividad cualquiera de nuestra vida ajetreada, empezáramos a experimentar unos síntomas alarmantes y desconocidos? De pronto el corazón empieza a latir como si quisiera salirse del pecho, sentimos una opresión que no nos deja respirar, nuestro cuerpo se cubre de un sudor frío, todo nos da vueltas y nos produce una sensación de vértigo e inestabilidad, podemos llegar a vomitar o caernos, la respiración se agita y sentimos temblores. A esto se une una angustiosa sensación de irrealidad.

    También puede pasar mientras dormimos. Súbitamente, nos despertamos con el corazón desbocado, dolor en el pecho, hiperventilación y todo lo demás.

    Este vídeo forma parte de una serie de capítulos muy bien realizados por PanicAway, que tratan el tema de forma sencilla y amena. Está en inglés. Para los que no domináis ese idioma, he realizado una traducción, que adjunto debajo del vídeo. Espero que os guste.

    Todos estamos acostumbrados a sentir nuestro cuerpo en todo momento, casi sin darnos cuenta. Solo cuando enferma, se hace daño o algo le sienta mal, emite señales de malestar, dolor o descontrol; el resto del tiempo funciona sin que tengamos que prestarle atención. Ante esos síntomas, pensamos que nuestro cuerpo nos está avisando a gritos de que algo muy grave va a suceder de forma inminente: un infarto, un derrame cerebral… Sentimos un miedo intenso. El temor y la ansiedad nos provocan un grado de malestar que puede llegar a invadir nuestra vida, apartándonos de ciertas actividades por miedo a que el episodio se pueda repetir.

    Todo esto es algo mucho más normal de lo que imaginamos. En ciertas etapas, la vida que llevamos se vuelve excesivamente tensa, o quizá nos exige cambios para los que no estamos preparados. Ante la angustia mantenida, nuestro cuerpo, que es nuestra mejor herramienta, nos advierte de que algo va mal. Es importante que reconozcamos lo que nos está pasando, y que le pongamos un nombre menos amenazador. Los ataques de pánico, con toda su alarmante sintomatología y su sufrimiento, también pueden abordarse con métodos sencillos.


    Traducción del vídeo

    Jane acaba de salir del trabajo y va al supermercado para hacer la compra de la semana, tiene muchas cosas en la cabeza, y ha estado muy ajetreada tratando de llenar el carro de la compra con todas las cosas que necesita. Cuando está mirando el precio de un producto, se da cuenta de que algo extraño ocurre.

    De repente el corazón empieza a latirle con fuerza, tan fuerte, de hecho, que puede notar sus pulsaciones en la garganta. Esto le sorprende Y se da cuenta de que su brazo comienza a temblar con una sensación de hormigueo.

    Es la primera vez que algo así le ocurre.  Está confusa y empieza a sentirse realmente asustada.  “Algo va mal”, piensa, y empieza a hacer una lista mental con todas las posibilidades.

    ¿Es el comienzo de un ataque al corazón?

    ¿Es una reacción alérgica a algo que ha comido?

    Siente que el estómago y el pecho están realmente tensos, y su respiración se vuelve rápida y superficial. Echa un vistazo a la gente a su alrededor y comienza a sentir mareo y vértigo. La confusión y el miedo que siente la sumen en un ataque de pánico.

    Las sensaciones en su cuerpo se intensifican y está convencida de que algo horrible está a punto de suceder. Siente que necesita salir de allí. Deja el carro de la compra lleno tras de sí y camina lentamente hacia la salida.

    Tan pronto como esta fuera, con el aire fresco, se siente más aliviada y controla mejor las sensaciones físicas que se habían descontrolado hace un momento.

    Aunque mientras camina, todavía sigue en shock y su cuerpo está temblando.

    Siente como si le hubieran puesto un arma en la cabeza. Nunca se había sentido tan asustada y fuera de control en toda su vida.

    Llama a su marido al trabajo, le cuenta lo que ha ocurrido y le pregunta si puede recogerla para ir al hospital juntos, unas horas después, Jane descansa en la cama del hospital, esperando los resultados de las pruebas que le han realizado.

    El doctor llega y le dice que no encuentran ninguna enfermedad física en ella y que lo más probable es que haya sido un ataque de pánico.

    Esto la alivia y la confunde al mismo tiempo “Un ataque de pánico”, piensa. Recuerda a alguien que experimentaba ataques de pánico, pero nunca entendiórealmente qué quería decir, y nunca hubiera imaginado que sentía tanto miedo como ella había sentido.

    Contenta porque no había ninguna enfermedad física, le dieron el alta en el hospital y se fue a casa. Después de reposar en la cama unos minutos, se durmió rápidamente.

    Al despertarse al día siguiente, Jane empezó inmediatamente a repasar sus tareas y ha ocuparse de ellas. Todo parecía un sueño surrealista. A la hora de comer, ya quiere una segunda opinión sobre las pruebas médicas, convenciéndose a sí misma de que han pasado por alto alguna cosa y que tiene que haber algo más serio que la ansiedad.

    Los días pasan, y no puede dejar de pensar en lo que ocurrió en el supermercado. Todavía se siente agitada por la experiencia, y vive con el miedo de que vuelva a ocurrir en cualquier momento.

    Por primera vez en su vida, no se siente segura cuando sale de casa.

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